jueves, 1 de abril de 2010

Elena

Caminaba, distraida mirando las vidrieras de la calle Santa Fé, absorta en sus pensamientos miraba distraídamente. De pronto, levanta la mirada, y sus grandes ojos azules se iluminan. Frente a sí estaba Julia, su mejor amiga de la secundaria, ¡Hacía tanto que no se veían! Las dos se miran como reconociéndose, luego de unos segundos ella dice: ¡Julia! ¡Elena! dice la amiga. Se toman de las manos, luego se abrazan. ¡Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que nos reunimos con los chicos!, dice Julia. Elena dice: ¡Si, es verdad, es que pasaron tantas cosas! Julia dice: ¡no digas nada, ya pasó!
Bueno, tomemos un café, dice Elena, y así charlamos un rato.
¿Te parece? ¡fantástico!. Las dos amigas caminan emocionadas por el encuentro. Una vez en el café quedán unos minutos en silencio. Julia rompe el silencio y se atreve a preguntar ¿te casaste? Supongo que te casaste con Martín? Elena baja la mirada y lentamente empieza a hablar. ¡Mirá, casarme como se dice, casarme, no. Convivimos un tiempo pero nos separamos al año!
¿Y se ven de vez en cuando? ¡No! no nos hemos visto más, él se fue no sé a donde exactamente. Yo vivo sola. Estoy trabajando en una escribanía, ¿Y vos? Julia dice: yo me recibí de abogada y también trabajo en un estudio. ¡Te acordás los días que pasamos en nuestros días de la secundaria, que época!, y tu mamá ¿cómo está? Mirá mamá no anda muy bien, el reuma y la artrosis la tienen mal.
Las dos amigas fueron compañeras de estudios desde la primaria, todo iba bien, un día se dieron cuenta de que a las dos les atraía el mismo chico del grupo de amigos, y así se distanciaron a partir del último encuentro de amigos de la secundaria.
Siguieron charlando y de cosas en común ambas se dieron cuenta de que en el fondo de sus corazones seguían sintiendo el mismo afecto, la misma amistad, que siempre las unió.
Elena vivía en Santos Lugares, en un departamento con balcón a la calle, tenía muchas plantas de jardín y un perro pequeño a quien llamaba Piti, este era su companía. La encargada del edificio era quien le hacía la limpieza del departamento y sacaba a Piti a la calle. Elena en su tiempo libre se dedicaba a la pintura, tenía su atelier en el departamento en que vivía, lo hacía por hobbie, pero lo hacía muy bien, sus amigos elogiaban su destreza con el pincel. Se había quedado soltera. Nadie se explicaba bien por que, era bonita, buena presencia, de ojos impactantes y pretendientes no le faltaron. Pero allí estaba llevando adelante su vida solitaria.
Esta ahorrando para hacer un viaje, así se lo comentó a Julia. Ahora que se habían reencontrado no dejarían de comunicarse una a la otra.
Luego de tomar café y charlar largo y tendido, las dos amigas se despidieron cada una a sus obligaciones. Una esperanza nueva había nacido entre ellas, seguirían amigas hasta el final.
Maria Denis

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