
Un año hace que te fuiste de este mundo.
Dios te quiso a su lado para salvarte.
La mano siniestra te marcó la vida
desde muy pequeño
y nunca te dejaron crecer libre.
Libre como el viento, como el sol que nos alumbra.
Junto contigo quedó la marca en una generación.
Un año que te fuiste, que no tenemos tu amada presencia.
Siento pasos en la escalera,
pienso que sos que llega a casa.
Te extrañamos todos.
La casa nueva no fue suficiente
para dejar de pensar en vos.
Aquí estamos los dos, tu papá y yo,
no hablamos, no decimos nada
pero no hace falta.
Pensamos casi lo mismo,
estás presente y siempre será así.
Pronto cumpliré tus deseos,
llevaré tus cenizas al mar
para que encuentres absoluta libertad en tu espíritu.
Camino de la eterna felicidad junto a Dios.

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